miércoles, 29 de diciembre de 2021

¿QUÉ ES UN PROFETA?



A nivel popular el  profeta es considerado como aquel que adivina el futuro.  Esta mentalidad está influenciada porque algunos profetas parecen actuar de esa forma.  Nosotros para saber que es un profeta, tomamos el ejemplo de:

Jeremías (Jer 1,4-10.16-19).   Leamos y descubramos  las características:

     El profeta es elegido.  “Antes de que tú nacieras, yo te consagré-escogí” (v.5).  En el plan eterno de Dios, ya todos somos elegidos para realizar una mision.  Luego nadie estamos libres de la elección y misión, todos tenemos un puestito en la vida.

    El profeta es llamado.  “Irás a donde quiera que te envíe”.   Si bien todos somos elegidos, hay un momento que nos descubre Dios y nos llama.  A veces ante esta invitación no queremos ir, nos resistimos y ponemos excusas “¡soy muchacho!”.  Diríamos que hay un forcejeo, que en el caso del profeta siempre acaba venciendo Yavé.

    El profeta es escogido para una misión.  En general su misión es anunciar, denunciar, consolar, dar esperanza.  En el caso de Jeremías es llamado para “arrancar y derribar, para edificar y plantar” (v.10).  Pero hay otros detalles del profeta.

 El profeta es una persona inspirada.  “Entonces Yavé extendiendo su mano me tocó la boca” (v.9).  Nadie en Israel tuvo una conciencia tan clara de que era Dios quien le hablaba y de ser portavoz del Señor como el profeta.  Desde luego, esta inspiración le viene de una experiencia personal con Dios.
 
¿Verdad que hay veces que sentimos que Dios nos empuja a comunicar su palabra y no nos podemos quedar callados? Eso es la inspiración.

 El profeta es una persona pública.  “Tu ahora renueva tu valor y ve a decirles todo lo que te mande”(v.17).  Yavé no lo escoge para que vaya a un monasterio, a un centro de estudios o a un sitio pequeño del templo.  El lugar del profeta es la calle, la plaza pública, o cualquier sitio donde se reúne el pueblo.  El profeta se halla en contacto con el mundo que le rodea: conoce las maquinaciones de los políticos, las intensiones del rey, el descontento de los campesinos, el lujo de los poderosos, la despreocupación de muchos sacerdotes, en fin palpa el día a día de la gente de la calle.

  Los profetas son hombres amenazados.  “Ellos te declararán la guerra, pero no podrán vencerte, pues yo estoy contigo” (v.19).  Ser amenazado, perseguido e insultado fue el riesgo constante de los profetas. 

A Jeremías le tachan de traidor a la patria, le rechazan y se burlan.  La gente se vuelve enemiga del profeta porque denuncia el mal y se niega a participar en el pecado de todos.  Rechazan su palabra.  No quieren escucharlo ¿no nos sucede algo de eso a nosotros?

     Por fin el profeta es un hombre carismático ,porque rompe barreras sexuales, pueden ser varones o mujeres.  Rompe las barreras educativas, pueden ser instruidos o sin instrucción. Rompe las barreras de clase, pueden ser cortesanos como Isaías y campesinos como Amós y Miqueas.